Como toda actividad humana, antes de realizarla hay que prepararla para poder aprovecharla lo más posible. Y, en nuestro caso, para hacer el Camino de Santiago hay que saber el itinerario que se quiere realizar: desde dónde se va a partir, cuántos días se disponen para hacer la peregrinación, qué etapas se van a realizar, qué actividades se van a desarrollar además del caminar,... Porque lo que está definido es terminar en Santiago de Compostela, en la Plaza del Obradoiro, en la Catedral, para dar el abrazo al santo, como marca la tradición y, más que por eso, porque el que peregrina se siente agradecido de poder haber llegado a la meta.
Y, para llegar a la meta, no sólo hay que realizar un camino físico, sino también un camino interior. La peregrinación es un hecho simbólico, que envuelve al verdadero camino que la persona debe realizar, el camino más importante, que es el camino de conocerse a sí misma para, desde ahí, abrirse a los demás y sentir la alegría del compartir, de la solidaridad, de la ayuda mutua, de la confianza de la amistad y de la importancia de dirigir la propia vida desde el amor. Porque lo que está en juego en cada vida humana es descubrir por dónde debe ir, en cada caso, el camino que nos lleve a nuestra propia plenitud como personas, el camino de nuestra propia felicidad.
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| Portada del cuadernillo del peregrino |
Y, con ese objetivo, nos proponemos realizar un camino interior, espiritual si se quiere, a la par que el camino físico, porque los dos van de la mano. Los dos ayudan al ser humano a conocerse y a reconocerse junto a sus compañeros de camino, los dos ayudan a darse cuenta del valor real de las cosas y de lo que verdaderamente es importante en la vida, los dos ayudan, en suma, a nuestro crecimiento y maduración personal.
Así, hacer el Camino de Santiago, hacer la peregrinación, es entrar de lleno en el Camino de nuestra propia Vida, es ponerse en movimiento para ir en busca del camino de nuestra propia Felicidad.
Y, aunque nuestras pretensiones son amplias, nuestros medios no lo son tanto. Por eso nos planteamos una peregrinación modesta: las últimas etapas, los últimos 115 km. del Camino Francés, desde Sarria, en una semana. No es mucho, pero sí suficiente para poner la semilla, para dar ese regustillo sabroso de que las cosas pueden hacerse de otra manera y descubrir pistas que a todos nos pueden servir para ir dando cambios en nuestra vida. Porque eso es precisamente lo que importa: el Camino de nuestra Vida.
Uno de los medios para tal fin es el "cuadernillo del peregrino" que confeccionamos previamente para que cada uno pueda tener el suyo y utilizarlo en la medida de sus necesidades y pretensiones. Si se quiere consultar, se puede descargar haciendo clik en la imagen de la portada o en el siguiente enlace: